Quienes me siguen desde hace poco quizás no estén familiarizados con el hecho de que, en algún momento, tuve un canal de Youtube. No sólo eso, sino que dicha plataforma fue mi principal método de creación de contenido digital durante casi cinco años. Sin embargo, hacia fines del 2020, decidí dar por terminado ese canal.
Siempre supe que, tarde o temprano, explicaría los claroscuros de semejante decisión. Me ha tomado un período sorpresivamente largo ordenar mis pensamientos para hacerlo. Espero satisfacer así la curiosidad de muchos de ustedes que todavía me preguntan acerca de la posibilidad de mi regreso a Youtube.
Un poco de historia
Creé mi canal de Youtube a principios del año 2016. El tipo de contenido que subí a esa red pertenecía a la emergente comunidad de "Booktube" en Latinoamérica, un grupo de lectores jóvenes que compartíamos opiniones literarias que ya había sido furor en habla inglesa entre los años 2012 y 2015 -con figuras como Ariel Bissett, Jesse the Reader, Katytastic, Barry Pierce y muchos otros-. Desde un principio, mi plataforma -a la que titulé originalmente "El Pelirrojo Lector", branding que dejaba en claro desde el principio su finalidad- mostró cierto futuro prometedor, ya que tuvo un crecimiento exponencial durante el primer año y medio de su lanzamiento y generó cierto interés entre lectores e influencers.
Parte de aquello que me distinguía del resto de creadores de contenido literario del momento era que fui uno de los primeros en el mundo hispanohablante en dedicarme exclusivamente a hablar de clásicos y de la literatura de los siglos XVIII, XIX y XX. En un océano de literatura juvenil, fantasía, romance y best-sellers, mi obstinación en presentar contenido sobre clásicos de manera sencilla y digerible me hizo destacar y atraer la atención, en partes iguales, de otros lectores y booktubers del momento.
El canal floreció gracias a colaboraciones, retos literarios, book tags, reseñas y videos reflexivos que, pese a que eran sumamente guionados y editados, ofrecían mis opiniones y recomendaciones sinceras de libros. Sin embargo, la repetición y falta de adaptación a las exigencias del público fue menguando el crecimiento del canal y, sumado a otros problemas que expresaré en este artículo, a fines del 2020 decidí abandonarlo. Poco después, borré mis videos del sitio y todo rastro de mi etapa como booktuber.
¿Por qué decidí ser youtuber?
En lo personal, sumergirme en el mundo de booktube y de la lectura representó una forma de escape a un momento muy difícil de mi vida. En el año 2015, por razones familiares y de salud mental, tuve que abandonar mis estudios universitarios y quedé atrapado en una situación habitacional de mucho estrés y abuso verbal. Dejar de lado mi carrera fue una de las cosas más difíciles que tuve que hacer en la vida.
Para quienes no lo sepan, estudié la Licenciatura en Composición Musical. Desde muy pequeño, ya desde mi temprana adolescencia, todo lo que he querido hacer con mi vida siempre fue dedicarme a la música. Tengo un corpus entero de canciones compuestas por mí, he formado bandas musicales en el pasado, toco el piano y estudié canto lírico. Concretar mi lanzamiento como músico solista es algo que permanece en el tintero y que tengo las esperanzas de cumplir en un futuro.
El final de mis aspiraciones, forzado por las circunstancias de la vida que me llevaron a buscar un empleo fijo y dejarlo todo de lado para huir de la desesperada situación en que me encontraba, significó un golpe emocional muy fuerte que me enfermó psicológicamente durante un tiempo considerable. Y mientras buscaba trabajo en una economía en crisis y con cero experiencia laboral, leer y filmar videos se convirtió en mi principal vía de escape a mis problemas de la vida real.
Mi paso por booktube me sirvió para explorar otra de mis pasiones dormidas que me han acompañado desde siempre: la escritura. Escribo cuentos, relatos y novelas desde que era muy chico. Mi primer intento de novela fue a los 10 años, cuando aún estaba en la escuela primaria, y algunos de mis relatos cortos de la adolescencia me ganaron premios literarios en su momento. Youtube se presentó como una manera de, eventualmente, dar a conocer mis propios libros y hacer una carrera literaria -como escritor y como influencer-. Si bien la monetización de mis videos nunca me trajo ingresos reales, siempre guardé las esperanzas de que mi plataforma podía crecer lo suficiente como para vivir de ello en un futuro. O de que al menos me permitiría dar a conocer mis propios libros.
Problemas tempranos con la creación de contenido
Desde un principio encontré barreras personales para filmar videos de booktube. Me di cuenta de que me encantaba participar de la comunidad online, interactuar con seguidores, compartir opiniones y tener una biblioteca de contenido propio que la gente pudiera consultar y compartir. Sin embargo, el proceso de guionización y filmación -aún cuando logré eficientizarlo con el tiempo- se volvió muy desgastante física y emocionalmente.
Poniéndome en el rol de creador de contenido digital descubrí dos cosas importantes sobre mí mismo: el formato exige una presencia constante y un tipo de carisma que no se ajustan a mi personalidad y me incomoda estar delante de una cámara. Todas mis inseguridades, mi perfeccionismo y mis cohibiciones salían a la luz cada vez que intentaba hacer un video, lo que generaba que muchas ideas que parecían brillantes en el papel resultaran mediocres, torpes o extrañas a la hora de plasmarlas en un video. Terminaba cada sesión de filmación agotado, de mal humor y con la impresión de que lo que estaba haciendo no era bueno para mí mismo.
La edición fue otra de mis grandes batallas. El tipo de videos que filmaba requería grandes niveles de edición, que me obligaban a destinarle casi un día entero a cada pieza de contenido. Si el ritmo de producción ya era lentísimo en la época en que dedicaba todo mi tiempo a booktube, cuando encontré empleo y tuve que preocuparme por otras cuestiones de mi vida personal, se hizo casi imposible mantener mi ritmo de publicación semanal.
Junto a las dificultades mentales y al pésimo estado emocional en que me encontraba, el combo solo podía resultar explosivo. Con el paso del tiempo, mi faceta de youtuber fue consumiéndome física y mentalmente, lo que solo consiguió profundizar mi depresión y mi sentido de inadecuación.
Esfuerzo excesivo sin recompensas claras
A medida que mi canal crecía, me puse la meta personal de profesionalizar y mejorar el valor de producción de mis videos. Sentía que se lo debía a la gente que desde el principio me habían acompañado en el proyecto. Nuevas cámaras, mejor iluminación, diseño gráfico avanzado y fotografía profesional de mis libros fueron algunas de las innovaciones que incluí para mejorar la experiencia del espectador.
Este esfuerzo, no obstante, tenía la contracara de una enorme carga de trabajo que se fue haciendo más y más pesada a medida que se complejizaban los temas que mis videos trataban. Algunos requerían de una investigación profunda sobre temas de nicho o la lectura acelerada de libros poco conocidos sólo para poder incluirlos en mis listas. Con el tiempo, esta dinámica fue chocando con todos los demás aspectos de mi vida: el laboral, el interpersonal y el emocional. En ocasiones, debía sacrificar horas enteras de sueño y cancelar planes sólo para llegar en tiempo y forma con mis videos de Youtube.
Si bien me hacía feliz poder cumplir con el calendario editorial que me había propuesto, pronto comprendí que el ritmo de producción se me estaba haciendo insostenible. Y lo que más me golpeó, especialmente cuando el crecimiento de mi canal fue amesetándose, fue la falta de incentivos para continuar con ese nivel de trabajo. Básicamente estaba dedicando el tiempo y el esfuerzo que en la vida real se le dedica a un trabajo profesional a lo que había empezado como un mero hobby. Y me costaba encontrar motivos para continuar con dicho sacrificio. El canal carecía de sostenibilidad, los suscriptores iban menguando cada vez más, los comentarios de mi comunidad se fueron haciendo escasos y los pocos que aún interactuaban conmigo sólo lo hacían para dejarme críticas hacia mi persona, ataques violentos o comentarios negativos. También aparecían interacciones claramente estratégicas, más orientadas a la visibilidad que al intercambio genuino. La interacción que tanto me había seducido de la plataforma se fue volviendo artificial, superficial y, en algunos casos, nula.
Eventualmente, empecé a sentir un vacío muy grande: una desconexión creciente entre el esfuerzo invertido y la respuesta obtenida.
Ausencia de comunidad real y falta de apoyo
Otro de los problemas fue mi cansancio con la tan llamada "comunidad" de Booktube. El mantra que había hecho crecer a esta plataforma, y lo que la puso tan de moda en primer lugar, fue la idea de que se trataba de una comunidad de lectores que nos congregábamos online para discutir sobre libros y dar nuestras opiniones acerca de nuestras lecturas. El tiempo y la realidad me demostraron que no existía tal cosa.
Con el tiempo advertí que la dinámica de la llamada “comunidad” no siempre coincidía con la idea de intercambio genuino que me había atraído en un principio. Como en muchos espacios digitales, las lógicas de visibilidad, oportunismo y crecimiento personal terminaban influyendo en los vínculos, y eso fue algo que me costó procesar.
Tarde o temprano, comencé a notar que muchas de las relaciones que creía sólidas estaban, en realidad, sostenidas más por la conveniencia del entorno digital. Fue una desilusión que me obligó a replantear mis expectativas. En mi afán por pertenecer, ayudé a muchas personas a crecer sus plataformas, buscando generar una conexión genuina. Con el tiempo, esta expectativa no se concretó.
En ese contexto compartí con algunas personas cercanas el manuscrito de mi novela debut, Melodías Sepultadas, esperando una devolución honesta y constructiva. Este acto, sin embargo, fue en su mayoría ignorado y, en algunos casos puntuales, recibido de manera poco amable (en dos casos memorables, con insultos). Aquello terminó de confirmar que mis expectativas de amistad sobre ciertos vínculos habían sido desproporcionadas.
El momento de la aceptación
A medida que estas experiencias personales fueron ganando más y más peso en mi interior, llegué a la conclusión de que ya no quería seguir con mi canal de Youtube. Comprendí que éste ya no ocupaba en mi vida el mismo lugar que al comienzo. Lo que había sido un refugio que me entusiasmaba se había convertido en una fuente constante de tensión. No fue una decisión impulsiva ni tomada desde el enojo, sino el resultado de un proceso gradual de aceptación: ese formato había cumplido su ciclo en mi vida.
Lo último que subí a mi canal, en diciembre del 2020, fue un video titulado simplemente "Mi último video" donde intenté articular muchas de las razones previamente mencionadas. No fui exitoso a la hora de transmitir el mensaje y no fue bien recibido por todos.
Ese último video contenía también el anuncio del lanzamiento de un nuevo canal personal, más centrado en mí y orientado a un contenido más de tipo lifestyle: moda, reflexiones, finanzas, actualidad y todo lo que pasara por mi cabeza. Dicho canal, al que algunos de ustedes se suscribieron, fue mi manera de desquitar las ganas que tenía de probar nuevos estilos y temáticas de contenido digital. Por supuesto, duró muy poco y eventualmente decidí dejarlo de lado por la misma razón que me costó ingresar a Booktube en primer lugar: me incomoda mucho hablar delante de una cámara.
Sin embargo, hay algo que sí quedó sin explicar y en lo que me gustaría detenerme un poco más. En ese último video de Booktube que básicamente representó mi despedida, dije que iba a dejar intacta mi biblioteca online de contenido literario que a lo largo de cinco años había subido a Youtube y que muchos de ustedes veían y consultaban frecuentemente. No fui capaz de cumplir esa promesa, ya que borré todo rastro de mis videos de la web y siento que tengo la obligación de explicarles por qué.
El episodio de acoso laboral
A partir de mi tercer año en Booktube, conseguí trabajo en hotelería, rubro en el que me desempeño desde entonces. He trabajado en hoteles tres estrellas, cuatro estrellas y cinco estrellas. Mi trabajo más estable, que ya tenía durante el punto álgido de mi canal y que continuó luego de dejarlo, fue muy positivo en muchos aspectos y muy desgastante en otros. Como suele pasar con el algoritmo de Instagram, mis cuentas fueron recomendadas geográficamente a muchos de mis colegas de trabajo y, eventualmente, encontraron mi canal de Booktube. La combinación entre un entorno cultural conservador y la creciente visibilidad digital generó un choque inevitable, que derivó en situaciones de abierta hostilidad. Mi orientación sexual tampoco era demasiado aceptada en dicho entorno, y mucho menos mi personalidad "artística".
Para resumir lo que sucedió -se haría muy extenso si tuviera que explayarme en detalle-, diré que mis compañeros de trabajo usaron mi contenido de Booktube para hacerme la vida imposible. Durante un año entero, se burlaron constantemente de mí a mis espaldas, hacían capturas de mi rostro en mis videos para transformarlos en stickers, me ponían apodos denigrantes referidos a mi orientación sexual y hasta armaban grupos de whatsapp destinados exclusivamente a reírse de mí. Teniendo en cuenta que el rubro hotelero tiene por naturaleza una alta rotación de personal, a cada nuevo empleado que ingresaba al establecimiento se lo sometía al ritual de mostrarles mis videos, ridiculizarme y ponerlo automáticamente en mi contra para aislarme dentro del entorno laboral.
Si bien denuncié a los responsables e involucrados en el acoso a mis superiores, esta dinámica fue tan desgastante que tuve que tomarme licencias psiquiátricas, hacer terapia y, eventualmente, renunciar a mi puesto de trabajo. Para protegerme a mí mismo, para proteger mi salud mental y para hacer que el acoso terminara, tomé la decisión de borrar todo rastro de mi contenido literario de las redes hasta que cediera la tormenta. Y la experiencia entera me quitó por completo las ganas de volver a poner mi rostro delante de una cámara.
Creación de este blog
El año 2023 me encontró en una etapa de transición: más estable en lo personal, iniciando mi nueva formación universitaria (entré a estudiar la Licenciatura en Administración de Negocios, carrera que finalizo este año), empezando el tratamiento y planificación de una futura cirugía y preparándome para nuevos desafíos. El año y medio que permanecí fuera de las redes me hizo darme cuenta de lo mucho que extrañaba crear contenido literario. Además, continúo con el objetivo de publicar novelas y compilados de cuentos y necesitaba una plataforma sólida donde difundirlos.
Dado que mi experiencia en Booktube me informó de lo poco que me gustaba hablar delante de la cámara -sumado a las dificultades que tengo para hablar en este momento debido a mis problemas de salud-, tomé la sabia decisión de centrarme en el formato donde verdaderamente sé cómo destacar: la palabra escrita.
Desde entonces, he destinado todo mi tiempo y esfuerzo al mantenimiento de este blog. Si bien no tiene la tracción que me gustaría y la interacción es mucho menos directa que con mi canal de Youtube, estoy muy contento con el resultado. Puedo generar contenido de mejor calidad en este sitio web, disfruto mucho escribiendo sus artículos y, a diferencia de lo que sucedía con mis videos, no me avergüenza mostrárselo a nadie.
Deseo mantenerlo activo el mayor tiempo posible y explorar todas sus potencialidades en los años venideros.
¿Qué me depara el futuro?
El entorno de las plataformas online está cambiando sustancialmente. Los videos han tomado un peso desproporcionado sobre el interés del público, especialmente el formato corto (nunca fui muy amigo de la brevedad). Últimamente me ha picado el bichito de la videografía y he considerado relanzar mi canal. Creo, de hecho, que lo avisé en la pestaña de comunidad del mismo. Mi idea era experimentar haciendo videos con voz en off. Una persona a quien valoro mucho me ofreció la alternativa de hacer un podcast. Todas las opciones me resultan tentadoras.
El panorama digital continúa transformándose y no descarto explorar nuevos formatos cuando las circunstancias personales lo permitan. Sin embargo, hoy tengo claro algo que antes no comprendía del todo: el medio debe adaptarse a mi naturaleza creativa, no al revés.
Por el momento, estoy imposibilitado de hablar. Debo someterme, con suerte, el mes próximo, a una cuádruple cirugía maxilofacial para solucionar un problema de salud que se ha agravado en los últimos cuatro años. Cuando me recupere completamente de la misma, estaré en condiciones de decidir qué camino tomar. Si regreso al video será desde un lugar distinto, con límites más claros y sin sacrificar mi bienestar. Y si elijo otros caminos —la escritura, la música o proyectos aún por definir— lo haré con la misma convicción que me llevó a crear aquel canal en 2016.
No reniego de esa etapa. Fue necesaria para entender qué tipo de creador quiero ser.
Aprecio y agradezco el apoyo que todos me han dado a lo largo de los años. Ha sido verdaderamente invaluable para mí. Espero poder devolverlo, aunque sea un poquito, con mis proyectos futuros.
- SOBRE EL AUTOR















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