Las historias que nos contamos

Epifanías por Rodrigo Éker

Se siente extraño volver sobre un libro que uno mismo ha escrito. Con el paso del tiempo, las historias dejan de pertenecernos por completo y empiezan a revelarnos cosas que quizá no advertimos mientras las escribíamos. Eso es lo que me ocurrió al volver a Epifanías, una colección de cuentos construida alrededor de esos momentos aparentemente pequeños que pueden cambiar el curso de una vida para siempre.

Estas epifanías no solo iluminan a las personas, sino que destruyen sus mundos por completo, forzándolas a construir nuevas realidades para seguir adelante. 

Esta cita de uno de mis personajes, Javier, lo ejemplifica:

"A veces me pregunto qué sería de mis días si la casualidad no hubiese unido nuestros caminos."

Él está mirando hacia atrás, pensando en cómo toda su vida cambió de curso a partir de un simple encuentro casual. Y esa idea de que un momento puede cambiarlo absolutamente todo es el corazón palpitante detrás de este libro. 

A partir de esta idea, propongo un recorrido por el alma de la obra. Primero miraremos cómo estas historias ponen patas arriba la idea misma de una epifanía. Luego analizaremos cómo diferentes personajes lidian con su pasado -estamos hablando del perdón a gran escala, escapes imaginarios y traumas que se resisten a sanar-, antes de unir las piezas de aquello que los conecta a todos. 

¿Qué es una Epifanía?

El concepto central de toda la colección es la epifanía. En el universo del libro, una epifanía no es un momento feliz de gran claridad, sino que usualmente se trata de un doloroso, retorcido y a veces completamente egoísta instante de conciencia que un personaje debe construir para sobrevivir a una verdad insoportable. 

Epifanía: Una distorsionada, egoísta o aterradora revelación que le da nueva forma a la realidad de un personaje.

El perdón que fingimos

El primer personaje que encontramos es un cuarentón llamado Javier. Su vida está en caída libre cuando se choca de frente con un fantasma de su pasado. Javier está tocando fondo, acaba de hundir su matrimonio y está huyendo hacia una nueva vida, borracho en un avión sintiéndose pésimo sobre sí mismo. 

Y justo entonces, en ese momento de total debilidad, el pasado se sienta justo a su lado bajo la apariencia de su antiguo amigo Camilo. Para entender completamente lo que sucede después, es necesario comprender su pasado. Diecinueve años atrás, una traición de Javier desencadenó una espiral de violencia y quiebre mental que destruyó la vida de ambos. No se trató de un simple desacuerdo de juventud, sino de una herida trágica cuyos ecos físicos y emocionales aún persiguen a Javier.

Entonces, en el avión, luego de que Camilo se quiebra y ruega por el perdón de su amigo, Javier lo mira a los ojos y pronuncia las palabras: "Te perdono, Camilo". Pero, por dentro, lo que realmente está pensando es que este hombre está más allá de cualquier tipo de perdón. 

Y esa inmensa grieta, aquella entre sus palabras y sus pensamientos, es donde se encuentra la verdadera historia. Nos obliga a pensar: ¿Por qué? ¿Por qué mentir al respecto? ¿Por qué darle a este tipo, su absoluto torturador, la tranquilidad de espíritu que tan desesperadamente pide? 

Esa es la verdadera epifanía de Javier. No tiene nada que ver con la gracia, pero sí con el control. Al perdonar a Camilo, él tiene la oportunidad de cambiar el guion. En un instante, ya no es el villano huyendo de su matrimonio fallido, sino el hombre más grande, el héroe magnánimo. Se inventa una nueva historia para sí mismo porque no puede soportar la realidad que lo mira a los ojos. 

El perdón fingido no tiene compasión. Es una manera de reclamar el poder y crear una historia donde él es el héroe y no un hombre roto huyendo de su vida

El escape que imaginamos

Si Javier reescribe su pasado, nuestro próximo personaje, Magdalena, lidia con las cosas de una manera un poco diferente. Ella intenta escapar de su presente inventando todo un nuevo futuro. 

Podemos sentir cómo las paredes se cierran sobre Magdalena. Su vida se compone de una rígida y sofocante rutina. Cada una de sus tardes es la misma cosa una y otra vez, que conduce a la misma llamada de su esposo, que se siente ya no como un mensaje cariñoso, sino más bien como un guardia pidiendo su confinamiento. 

Epifanías por Rodrigo Éker

Entonces, atascada en este círculo, ella empieza a obsesionarse con un apuesto extraño que ve en el café. Pero, seamos claros: no se trata de que esté planeando una infidelidad real, sino que se trata de un escape mental. Esta fantasía es su bote salvavidas, lo único que evita que se ahogue en su aburrido matrimonio. 

Es como si estuviera viviendo en dos mundos muy distintos. En la realidad está atrapada con su esposo Ricardo, quien es un niño inmaduro que la atosiga con la idea de una familia que ella sabe que no quiere tener. Pero en su fantasía ella está al borde de este amorío apasionado con un desconocido, este joven que representa todo lo que le falta: libertad, aventura, emoción. 

La fantasía no era un plan, sino un bote salvavidas para evitar que se ahogara en el aburrimiento de su matrimonio. 

El trauma que regresa

Para algunos personajes de estas historias, el pasado no es algo que simplemente puedan reescribir o del que puedan escapar. Es un elemento activo y peligroso que consigue arrastrarse con sus garras hasta el presente. 

Esto nos trae al caso de Matthias, un hombre que ha huido al fin del mundo, a un faro solitario en el extremo sur de Sudamérica, sólo para escapar de los horrores de la Gran Guerra. Pero esa paz es frágil como el papel, porque no se puede huir de la propia mente. 

En el Sur remoto, un veterano de guerra alemán, Matthias Bäcker, encontró una vida tranquila como guardián de un faro, huyendo de los horrores de su pasado.

El aislamiento intenso, un atrevido y joven colega que no deja de molestarlo, todo ello empieza a socavar su cordura. El pasado que intentó enterrar no se ha ido, sólo ha permanecido al acecho. Para Matthias, el trauma no es simplemente un mal recuerdo. Se ha convertido literalmente en un monstruo. 

Empieza a ser acechado por la manifestación de un recuerdo atroz: una figura perturbadora que presenció en los campos de batalla europeos justo antes de que el horror de la guerra se cobrara la vida de sus compañeros. Para él, éste no es sólo un síntoma de estrés postraumático, sino un verdadero augurio, una señal de que la muerte viene a buscarlo. 

El pasado es igualmente destructivo para otro personaje, Leo. La historia se remonta a su infancia, cuando ambos tenían apenas cinco años. Un arrebato de rabia infantil contra su hermano gemelo desemboca en un accidente irreparable en la bañera. En cuestión de un segundo, la culpa tiñe el resto de su existencia.

"Soy un asesino y quiero gritarlo a los cuatro vientos. Quiero que me castiguen por ello".

Esa es la epifanía de Leo, diametralmente opuesta a la de Javier. Él no inventa una nueva historia para tratar de sentirse mejor, sino que abraza la peor y más horrible versión de la verdad: que él es un asesino y merece ser castigado por eso. Esa creencia se convierte en la historia que empuja a toda su vida adulta hacia una espiral de autodestrucción. 

Las historias que habitamos

Tenemos a todos estos personajes luchando a su propia manera para lidiar con algo completamente insoportable y cada uno de ellos crea una historia para sobrevivir. Javier se cuenta a sí mismo la historia de que es un hombre heroico que perdona. Magdalena se cuenta a sí misma la historia de un escape futuro. Matthias habita en la historia de un hombre acechado por un monstruo real y Leo vive la historia de un villano que necesita ser castigado. 

Estas son las narrativas que construyen a partir de las ruinas de sus vidas y esto en realidad es el corazón de la obra. Lo que estos relatos nos están diciendo es que no siempre es el pasado en sí lo que nos define, sino las historias que nos decimos a nosotros mismos sobre ese pasado. 

Estas narrativas internas, sean mentiras heroicas o verdades destructivas, son aquellas que dan forma a cómo vivimos nuestras vidas diarias. Las historias que estos personajes nos cuentan son extremas, nacidas de un insoportable dolor, pero en algún punto nos fuerzan a mirarnos al espejo y preguntarnos: ¿Cuáles son las pequeñas y silenciosas historias que nos decimos a nosotros mismos todos los días para darle sentido a nuestras vidas?

Podés conseguir una copia física o digital de este compilado de cuentos a través de Amazon

Epifanías por Rodrigo Éker

  • SOBRE EL AUTOR
Mi nombre es Rodrigo. Soy un escritor independiente Argentino, apasionado por contar historias y compartir reflexiones. Si bien mi campo predilecto es la ficción, en este blog les hablo sobre todo lo que pasa por mi cabeza: mi vida, mis experiencias, mis visiones del mundo y mi proceso creativo. Escribo desde chico ficción contemporánea y ficción gótica. He publicado relatos cortos y novelas que están disponibles para lectores de todas partes del mundo. A través de este blog, espero ayudarte a encontrar tu próximo libro favorito.
Seguime en Instagram y Twitter

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Instagram