Diario de escritura 14: El narrador poco fiable. Mentiras, omisiones y manipulación

Diario de escritura 14: El narrador poco fiable. Mentiras, omisiones y manipulación

    Entre los muchos pactos implícitos que la literatura establece con sus lectores, la confianza es uno de los más antiguos y complejos. Al empezar un libro, solemos asumir que la voz que nos guía a través de la historia nos ofrecerá una versión razonablemente honesta de los hechos, incluso cuando su perspectiva es limitada o subjetiva. Sin embargo, hay un caso en el que un escritor decide romper deliberadamente ese acuerdo: el narrador poco fiable. 

    Este tipo de narrador introduce elementos éticos, psicológicos y estéticos que transforman profundamente la experiencia de lectura. La historia ya no se percibe como un relato verídico, sino como uno teñido de sospecha y manipulación.

¿Qué es un narrador poco fiable?

    El concepto de narrador poco fiable fue formulado en el siglo XX por el crítico Wayne Booth, quien lo definió como aquel narrador cuya versión de los hechos el lector aprende a cuestionar. Esta falta de fiabilidad no implica necesariamente una mentira consciente. En muchos casos, su distorsión de la realidad surge de limitaciones psicológicas, prejuicios personales, lagunas de la memoria o una comprensión parcial del mundo.

    Un narrador poco fiable puede manifestarse de distintas maneras. Puede exagerar ciertos aspectos de la historia y minimizar otros, puede justificar sus acciones de modo sospechoso, puede contradecirse sin advertirlo, o puede interpretar los acontecimientos desde una visión que el lector considera problemática. En algunos casos, la falta de confianza se revela de forma gradual, a medida que el texto ofrece indicios que desencajan con el relato principal. En otros, el lector descubre luego que la versión que entendía estaba condicionada por una voz que ocultaba información relevante. Esta falta de fiabilidad es una construcción deliberada, cuidadosamente diseñada por el autor. 

¿Por qué los autores recurren al narrador poco fiable?

    El uso del narrador poco fiable responde a múltiples motivaciones. En primer lugar, permite explorar la subjetividad humana con una profundidad incomparable. La literatura de este estilo se interesa por cómo los hechos narrados son percibidos, recordados y justificados por quienes los protagonizan. Este tipo de narrador reproduce fielmente los mecanismos de la mente humana, que rara vez observa la realidad de manera neutral.

    En segundo lugar, se trata de un recurso eficaz para representar conflictos morales. Cuando un narrador intenta justificar acciones cuestionables o presentar su conducta bajo una luz favorable, el texto establece una tensión entre lo que se dice y lo que se deduce. El lector se ve obligado a evaluar no solo los hechos narrados, sino también la perspectiva desde la cual se narran.

    Otra razón frecuente es la necesidad de complejizar la estructura narrativa. La presencia de un narrador poco fiable introduce ambigüedad, multiplica las interpretaciones y evita lecturas unícas. El texto se transforma así en un escenario de certezas escurridizas.

    Hay casos en que ciertos autores recurren a este tipo de narrador como una forma de reflexión metanarrativa. Al poner en evidencia que toda narración es una construcción, la obra nos invita a cuestionar la idea misma de verdad y de confianza. Si bien encuentro, personalmente, a este tipo de literatura demasiado cínica, ha sido extremadamente popular desde fines del siglo XX.

¿Cómo es recibido por el lector?

    Uno de los rasgos más distintivos del narrador poco fiable es el tipo de lector al que apela. Frente a una voz cuya autoridad se ve erosionada, el lector deja de ocupar una posición pasiva y se convierte en un intérprete activo. 

    Este proceso genera una experiencia de lectura más exigente y mucho más rica. El lector aprenderá, a través de este tipo de relatos, a leer entre líneas, a detectar silencios significativos, a prestar atención a contradicciones y a contrastar el discurso del narrador con otros elementos del texto. 

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    Además, el narrador poco fiable suele provocar cierta incomodidad. La sospecha constante puede generar desconfianza pero a la vez intimidad. El lector se ve obligado a habitar la mente del narrador, a comprender sus razonamientos y, en ocasiones, a reconocer en ellos mecanismos de profunda distorsión. Este tipo de experiencias, a veces demasiado intensas, constituyen el corazón del atractivo narrativo de dichas historias.

Autores famosos por sus narradores poco fiables

    Uno de los casos más tempranos y estudiados del narrador poco fiable aparece en Las confesiones de San Agustín, donde la voz narrativa reconstruye el pasado desde una perspectiva moral y teológica que reordena los hechos a la luz de la conversión. Se trata de una relectura interesada y distorsionada del yo pasado, una que responde a los intereses momentáneos del autor.

    En el siglo XVIII, Las desventuras del joven Werther de Johann Wolfgang von Goethe introdujo una forma epistolar de narración en la que el lector accedía únicamente a la subjetividad del protagonista. Werther no ocultaba la información de manera deliberada, sino que su visión del mundo está atravesada por una sensibilidad extrema y una emocionalidad que distorsionaba su percepción de los hechos. El lector percibe progresivamente que la tragedia no provenía de las circunstancias externas, sino de una conciencia incapaz de modular sus afectos.

    Ya en el siglo XIX, el narrador poco fiable se había vuelto un recurso central del relato psicológico. En El corazón delator de Edgar Allan Poe, la voz narrativa insistía obsesivamente en su lucidez mientras describía actos y razonamientos que contradecían esa afirmación. La tensión entre lo que el narrador declaraba y lo que efectivamente comunicaba construía una experiencia de lectura basada en la sospecha. Algo similar ocurre en su relato El gato negro, donde el narrador intentaba justificar su violencia apelando a fuerzas externas, como el alcohol o lo sobrenatural, sin lograr ocultar su responsabilidad moral.

    En la literatura rusa, Memorias del subsuelo de Fiódor Dostoyevski constituye uno de los ejemplos más influyentes del narrador poco fiable moderno. El protagonista reconocía en el texto abiertamente su contradicción, su resentimiento y su deseo de manipular al lector. Su discurso se construía como una serie de afirmaciones que se niegan a sí mismas, generando un retrato profundamente inquietante. La falta de fiabilidad reside en la subjetividad extrema del protagonista, que nunca logra estabilizar su propio relato.

    Otro caso paradigmático es El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, donde, aunque la narración era en tercera persona, el punto de vista se alineaba de manera persistente con la autopercepción del protagonista. El lector accedía a una versión de los hechos filtrada por la negación, el hedonismo y la progresiva disociación moral de Dorian.

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    Entre los autores más contemporáneos, Bret Easton Ellis es quien más se ha dedicado a concebir obras desde los narradores poco fiables. Novelas como American Psycho, Glamourama y, más recientemente, Los destrozos, abundan con descripciones psicológicamente tergiversadas de la realidad. El ejemplo más logrado del siglo XX quizás sea Lolita de Vladimir Nabokov,  que nos cuenta el secuestro y abuso de una niña desde la perspectiva del pedófilo, quien narra los acontecimientos como si se tratara de una historia de amor.

Tipos de narrador poco fiable

    No todos los narradores poco fiables funcionan del mismo modo. Una de las variantes más conocidas es la del narrador ingenuo, cuya comprensión limitada del mundo provoca que el lector perciba significados que el propio narrador no advierte. La falta de fiabilidad surge aquí de la inocencia y no de la mala fe.

    Otro tipo frecuente es el narrador autojustificatorio, que reescribe los hechos para presentarse a sí mismo bajo una luz favorable. En estos casos, el relato suele estar cargado de racionalizaciones, omisiones estratégicas y explicaciones que despiertan sospecha. El lector aprende aquí a desconfiar no solo de lo que se dice, sino de lo que se evita decir.

    Existe también el narrador mentalmente inestable, cuya percepción de la realidad se ve alterada por el miedo, la obsesión o la culpa. Aquí, la falta de fiabilidad se manifiesta en contradicciones internas, saltos lógicos y una intensidad emocional que distorsiona los hechos narrados.

    Por último, puede mencionarse el narrador deliberadamente engañoso, que oculta información clave o miente de manera consciente. Este tipo suele asociarse a estructuras narrativas más cercanas al misterio o al relato policial, donde la revelación final obliga a reinterpretar retrospectivamente todo el relato.

Consejos para escritores que quieran utilizar un narrador poco fiable

    Incorporar un narrador poco fiable en una obra de ficción requiere precisión y control. Uno de los errores más comunes consiste en confundir ambigüedad con confusión. El lector debe sentir que hay algo que no encaja del todo, pero sin perder la orientación narrativa. Para lograrlo, es fundamental dosificar cuidadosamente las señales de falta de fiabilidad.

    También es importante trabajar la coherencia interna del narrador. Aunque su versión de los hechos sea cuestionable, su voz debe mantener una lógica reconocible. Las contradicciones no deben ser arbitrarias, sino surgir de rasgos consistentes con su personalidad, su historia o su posición en el mundo narrado.

    También resulta importante confiar en la inteligencia del lector. Explicar de manera explícita que el narrador no es fiable suele debilitar el efecto. En cambio, permitir que el lector llegue a esa conclusión a través de indicios sutiles genera una experiencia más satisfactoria.

    Podrías preguntarte: ¿qué aporta exactamente este recurso a la obra literaria? El narrador poco fiable es más que un mero artificio. Constituye una herramienta al servicio de los temas que se desean explorar. Cuando está bien integrado, no solo enriquece la estructura narrativa, sino que profundiza el sentido mismo del texto. Y la buena literatura, al fin y al cabo, es aquella que está empapada de sentido.

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  • SOBRE EL AUTOR
      Mi nombre es Rodrigo. Soy un escritor independiente Argentino, apasionado por contar historias y compartir reflexiones. Si bien mi campo predilecto es la ficción, en este blog les hablo sobre todo lo que pasa por mi cabeza: mi vida, mis experiencias, mis visiones del mundo y mi proceso creativo. Escribo desde chico ficción contemporánea y ficción gótica. He publicado relatos cortos y novelas que están disponibles para lectores de todas partes del mundo. A través de este blog, espero ayudarte a encontrar tu próximo libro favorito. 

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