El amor y la familia en tiempos de fenómenos

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      Pocas novelas han impactado tanto en mí como Geek Love de Katherine Dunn (1989). Si bien es un libro relativamente conocido y admirado en el mundo anglosajón (¡Fue finalista del National Book Award!), no hay ninguna edición disponible en español desde hace más de 15 años. Trata sobre una familia de actores de circo cuyos hijos son engendrados -a través del uso de arsénico, fertilizantes y radioisótopos- para nacer deformes y servir como fenómenos de exhibición en un carnaval ambulante. Sé que suena extravagante, pero es una obra literaria introspectiva y sumamente bella que merece ser leída por todo el mundo. 

      Ha influido sobre toda la ficción ambientada en carnavales y freakshows durante los últimos 30 años y sus arquetipos siguen más presentes que nunca en la cultura popular. Salvo por la película seminal de Tod Browning titulada “Freaks” (1932), ningún otro trabajo ficcional ha llegado a evocar con tanta maestría los conflictos internos, preocupaciones y anhelos de los llamados fenómenos quienes, durante mucho tiempo en occidente, sólo podían aspirar a trabajar en circos para poder subsistir. 
      Lo que más se ha quedado conmigo desde que terminé de leerla fueron las reflexiones de la autora acerca de la familia. Sus personajes, con todas las imperfecciones extremas que signan sus vidas, poseen una necesidad humana con la que todos podemos identificarnos: la necesidad de amor. Les dejo un fragmento traducido que leí en mi reseña de youtube (que será estrenada en las próximas semanas): 

      “Ella se enojó cuando le puse fin. No pude evitarlo. Era un elemento que se rompía y salpicaba en mi cabeza. Elly entendió, pero continuaba enfadada. He aprendido la lección y nunca dejaré que ocurra de nuevo. Él había empezado a amarme, lo ves? Era tan puro, como esa hoja que vuela hacia el cielo. No me refiero a que fuese ingenuo, o inocente o un virgen, ni mucho menos un chico virtuoso, aún cuando era agradable, sino a que era puramente, de la cabeza a los pies, de la nariz a la cola, absolutamente lo que era. Un normal con N mayúscula. Y eso era lo que yo amaba. Pero cuando la mirada en sus ojos cambió, me di cuenta de que si hay una cosa que un chico saludable, hermoso y absolutamente normal no hace, es enamorarse de la mitad de un par de hermanas siamesas. Así es como aprendí que está bien que yo ame a un normal de esa manera. Pero si él llega a amarme es porque lo he retorcido y lo he cambiado. Si él me ama, está corrompido. Y entonces ya nunca más podré seguir amándolo. No fingiré que no dolió.” 

      Los invito a mirar mi reseña de este libro y, si no lo han leído, espero que puedan darle una oportunidad. Es una hermosa y trágica historia que realmente vale la pena, punto cúlmine de la obra de una autora que merece ser rescatada y revalorizada.

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