5 novelas de maduración que valen la pena

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      Las historias de maduración han sido altamente populares desde el siglo XIX. Se trata de narraciones que exploran la “maduración” de un protagonista de la infancia a la adultez. Su principal atractivo radica en que a través de sus personajes identificamos nuestro propio proceso de descubrimiento de las pasiones, las pérdidas, los conflictos y las verdades que se originan con el pase de la adolescencia a la edad madura. Estos son cinco libros que, a pesar de ya ser conocidos y familiares para muchos de nosotros, valen totalmente la pena ser leídos.


El retrato del artista adolescente de James Joyce

      James Joyce escribió este libro como su novela debut, presentando en ella algunas de sus técnicas modernistas de narración que luego evolucionarían y se consagrarían en sus obras maestras Ulises y Finnegans Wake. Nos cuenta el despertar religioso e intelectual de Stephen Dedalus, un alter ego de Joyce inspirado en la mitología griega. A medida que el protagonista avanza hacia la edad adulta, deja atrás su catolicismo (fuertemente anclado en la identidad nacional irlandesa) para abrazar la rebelión y la libertad. Es en esencia la historia de un joven en búsqueda de su identidad, historia que a su vez refleja la lucha por la independencia de Irlanda durante principios del siglo XX.

David Copperfield de Charles Dickens

      Charles Dickens fue uno de los más prolíficos y celebrados escritores de la Inglaterra victoriana. Muchos de sus fans y lectores asiduos encuentran difícil seleccionar alguna de sus novelas como la mejor o la más importante. Sin embargo, el propio autor resolvió esa cuestión al declarar que de toda su producción tenía un favorito indiscutido: David Copperfield. Publicada en 1850, sigue las aventuras de un joven que trasciende las duras condiciones infantiles de la Inglaterra victoriana para convertirse en escritor y ayudar a las necesidades de su tía como un joven de nobles ambiciones. Constituye un clásico relato de entendimiento personal, de tintes claramente autobiográficos, y a su vez hace una crítica mordaz a la sociedad de su tiempo.

La campana de cristal de Silvia Plath

      Esta interesante y atormentada poeta estadounidense escribió una única novela y la publicó bajo pseudónimo. Nunca esperó grandes cosas de dicho libro, pero acabó convirtiéndose en una de las historias de maduración más discutidas y analizadas del siglo XIX. La campana de cristal cuenta el descenso de una joven en la locura, manifestación de la depresión clínica o el trastorno bipolar, luego de mudarse de Boston a New York tras ganar el puesto de interno de una prominente revista neoyorkina. Cruda y pesimista en muchos aspectos, continúa siendo una historia que vale la pena ser leída.

El jardin secreto de Frances Hogdson Burnett

      Esta novela es esencialmente un relato infantil, pero uno muy tierno e interesante que se ha transformado en un clásico de la literatura infantil inglesa. Apareció originalmente en 1911 y desde entonces ha visto centenares de reversiones y adaptaciones en distintos medios. Nos cuenta el relato de una niña de 10 años llamada Mary Lennox que es encomendada al cuidado de un tío rico al cual jamás ha conocido. A través de una serie de pintorescos personajes, Mary conocerá un secreto jardín donde la señora de su tío murió misteriosamente, jardín que tendrá un efecto importante en las vidas de los protagonistas. Tierno y entrañable, continúa siendo un relato trascendente que ha subsistido hasta nuestros días.

El guardián en el centeno de J. D. Salinger

      Por último, tenemos a una novela de angustia adolescente que suele ser muy recomendada entre los círculos de literatura juvenil. Se trata de un relato escrito durante la posguerra que explora temas de ira y alienación. Su protagonista, el adolescente Holden Caulfield, se siente completamente ajeno a la vida que fue trazada para él, escapándose de su boarding school para recorrer la ciudad y conocer desconocidos en busca de algo que no termina de comprender ni logra encontrar. Desencantado con la vida, alienado de su propio proceso de maduración y desilusionado con la falsedad de las personas, este defectuoso protagonista le sirve como vehículo al autor para explorar problemas de identidad, la pérdida de la inocencia, la pérdida y la conexión entre las personas. Se trata de esas novelas que todo el mundo debería leer alguna vez, ya que tiene momentos desgarradores y hermosos en partes iguales.

      ¿Qué novelas de maduración recomiendan leer? Déjenmelas en los comentarios :)

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