Cosas que cambiaría en el mundo

by - 08:00


      Hoy les traigo un artículo distinto, ya que no está centrado ni en los libros ni en la literatura. Se trata, más que nada, de una reflexión personal que quería compartir con ustedes. Es una pregunta que muchos nos hemos hecho alguna vez en nuestras vidas: ¿Qué cambiaríamos del mundo si estuviese en nuestras manos hacerlo? No me refiero a cambiar en el sentido político o militante de la palabra, sino más bien qué cambios nos gustaría ver a nuestro alrededor. Viniendo de la República Argentina, un país pobre y muy atrasado en innumerables aspectos, algunas de las cosas aquí propuestas se aplican sólo al lugar en donde vivo y a la realidad que veo a mi alrededor, pero creo que algunas otras son de carácter más universal. En esencia, estas son algunas de las cosas que cambiaría en el mundo.

El exceso de envidia

      Siempre he sostenido que uno de los grandes males de nuestro mundo moderno es la envidia al exitoso. Esto se manifiesta en el resentimiento hacia quienes lograron hacer algo con sus vidas, hacia quienes prosperaron, hacia quienes lograron el éxito profesional o económico y viven una vida de abundancia. El deseo de “destruir a los ricos”, el llanto de que es “injusto” que algunos destaquen sobre otros profesionalmente o la intención de desmantelar las ambiciones de los demás, vienen de un único impulso supremo: el exceso de envidia. Particularmente, la envidia al éxito.

La ausencia de autoestima

      En conjunción con el punto anterior, otra cosa que pienso que habría reparar es la ausencia de autoestima de nuestros jóvenes de hoy. Y no me refiero al autoestima en esa perorata de “amor propio” o “aceptación de uno mismo”, sino en el sentido de profunda valoración de las propias capacidades y de aquello que uno es capaz de lograr a través del trabajo duro y el esfuerzo consciente. La mayoría de nuestros jóvenes se creen incapaces de alcanzar sus metas, muchos de ellos adoctrinados bajo la noción de que ciertas cosas son imposibles y están fuera de su alcance o de que pensar en uno mismo (y hasta buscar la mejor vida posible para uno) es alguna clase de acto malvado. Necesitamos reconstruir un poco más el autoestima en nuestras sociedades en general, particularmente las latinoamericanas.

La falta de libertades individuales

      Yendo ya al ámbito de la política, y enfocándome un poco más en nuestro continente, algo que necesitamos es defender y garantizar mejor son las libertades individuales. Por esto entiendo: libertad de vivir tu vida como mejor te plazca, libertad de hacer con tu cuerpo lo que quieras, libertad de vivir tu sexualidad de la manera que te parezca adecuada, libertad de trabajar, comerciar, vender, comprar, consumir, pensar, expresar y asociarte de acuerdo a tu propio juicio racional. El yugo de la opresión sobre las libertades individuales en nuestro continente es algo que espero ver disminuido en el transcurso de mi vida.

Las mentalidades colectivas

      Uno de los mayores crímenes intelectuales del último siglo ha sido reemplazar el “yo”, en todos los ámbitos de la vida, por el “nosotros”. Con esto me refiero a la idea de que el propósito de la vida de cada ser humano es vivir para los demás, es el sacrificio, la inmolación o la renuncia del bienestar personal. Considero a ésta como una idea monstruosa y la causa misma de todos los males que aquejan al hoy. Esta visión tribal de la realidad, este pandillismo de grupo basado en el colectivismo es lo que termina en el largo plazo erosionando el bienestar y la paz de las naciones.

El rechazo al mérito

      Muy relacionada a la envidia al exitoso se encuentra el rechazo al mérito. Entendemos por mérito simplemente la debida recompensa (material, social o intelectual) en base al trabajo, el esfuerzo y la dedicación propuesta por un individuo en relación a una tarea dada. Es el mérito de una persona lo que determina qué tan lejos llegará en su vida. El reemplazo del mérito por el culto a la “necesidad” o por el intento de igualación de todos en una masa homogénea (tan en boga hoy en día) es una de las más nocivas tergiversaciones intelectuales del mundo moderno.

La xenofobia, el racismo y la homofobia

      El rechazo al extranjero, el odio hacia personas gays/bisexuales/trans y el desprecio hacia otros en base a su apariencia física provienen de un tronco común: la idea de reducir a las personas a colectivos imaginarios y juzgarlo en base a dichos prejuicios colectivos. En el reduccionismo imaginario hacia quienes son diferentes, particularmente en la visión colectivista de nuestros prejuicios, yace el origen de todas las formas de discriminación que aún afectan a buena parte del mundo. Hay que defender a las minorías, y la minoría más pequeña de la Tierra es el individuo.

      Espero que les haya gustado. ¿Qué cambiarían ustedes del mundo? Déjenmelo en los comentarios :)

Quizás también te interese:

1 comentarios

  1. como siempre estimado Rodrigo, te encuentro la razón en todo lo que dices; pero para el pesar del mundo, la concepción y renacimientos del colectivismo sociocultural, solo nos vuelve a atraer a los errores que comete ciclicamente la cultura occidental...la cual nos presenta una sociedad vacía y con una extrema necesidad de autovalidacion y de buscar la diferencia individual...pero cayendo en la paradoja de la colectividad pseudo rupturista de estas nuevas modas sociales que imperan en estos tiempos....pero bueno, creo que me desvié del punto inicial jajaja
    Un saludo Rodrigo y como siempre, me encanta tu blog y canal de YT

    ResponderEliminar