Autores con los que no he podido conectarme

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      A lo largo de nuestras vidas lectoras, exploramos una gran cantidad de escritores y obras literarias. Sin embargo, siempre existen autores que por una u otra razón nos desagradan. No necesariamente debido a que sean malos escritores o sus libros de baja calidad, sino porque simplemente no hemos podido conectarnos con su prosa, estilo o temas narrativos. Aquí les dejo algunos de los autores con los cuales no he podido conectarme:

Franz Kafka

      Este autor judío checo, considerado por muchos una de las grandes figuras literarias del siglo XX, me resultó bastante insulso cuando lo leí. Sus obras guardan una relación con el movimiento expresionista alemán de la primera postguerra, y nos presentan mundos donde los individuos son aplastados por sistemas incomprensibles y crueldades sin sentido. Leí La Metamorfosis, El Proceso, El Castillo y Carta al padre. Salvo esta última, no he llegado a disfrutar verdaderamente de ninguno. Su mensaje es interesante, pero su manera de transmitirlo me dejó bastante frío.

Leon Tolstoi

      El otro gran ruso de renombre del siglo XIX (junto con Dostoievsky, uno de mis autores favoritos) ha tenido una prolífica y exitosa producción. Comencé leyendo La muerte de Iván Illich y me gustó bastante. Sin embargo, mi gran problema con Tolstoi es su más famoso y extenso libro: Guerra y Paz. Este relato de aristócratas durante las guerras napoleónicas, excesivamente sentimentalista y plagado de personajes irritantes e irracionales, me desagradó tanto que me quitó las ganas de continuar leyendo al autor. Sin embargo, decidí darle una segunda oportunidad con su Sonata a Kreutzer, que leeré en el transcurso de este año. Por ahora, he decidido desistir de acercarme a Anna Karenina.

Ken Follet

      Este prolífico constructor de novelas históricas de épica talla y extensión, se mueve en un mundo hiperrealista con infinidades de personajes basados vagamente en personas de la vida real. No sé qué me desagrada más de su producción: lo aburrido en su manera de narrar, el poco interés que me generan sus temas (y la época histórica en que ambienta sus historias) o el hecho de que la cuestión mística resulta omnipresente en su obra. Tenía intenciones de leer sus grandes libros, pero he llegado a aceptar el simple hecho de que jamás lo haré.

Jack Kerouac

      El gran representante de la Generación Beat, cuya literatura se centra en describir los viajes de sus protagonistas de costa a costa de los Estados Unidos. Con personajes cuya inspiración de la vida real es apenas  mediocremente enmascarada, la obra de este hombre peca de sexista, emocionalista, irracionalmente mística y cuyos protagonistas iconoclastas son verdaderamente infumables. Sus libros me resultaron tan tóxicos que uno de ellos, Los vagabundos del Dharma, tuve que abandonarlo a mitad de la lectura.

Oscar Wilde

      Su estatus como ícono gay y su culto a la decadencia y la cultura refinada siempre me hicieron gravitar hacia la obra de este gran autor irlandés. Sin embargo, la espiritualidad y pesimismo en la mayor parte de su obra me han mantenido al margen de apreciarlo como quizás se debería. En esencia, se trata de un escritor con cuya obra no he podido conectarme ni desde lo emocional ni desde lo intelectual. Quedará como uno de esos autores que todo el mundo ama sin que yo pueda involucrarme en dicho acto.

      ¿Cuáles son los autores que colocarían personalmente en esta lista? Déjenmelo en los comentarios.


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