27 cosas que aprendí con 27 años

by - 08:00

27+cosas+que+aprendi+con+27+años+rodrigo+eker
      El pasado domingo 19 de noviembre cumplí los 27 años. Fue una sensación un poco agridulce para mí. Por un lado, 27 no es para nada una edad avanzada -después de todo sigue perteneciendo a la década de los 20-. Sin embargo, me ha llegado recién a medio camino de cumplir la mayoría de las metas que tenía propuestas para esta edad, lo cual ha sido un poco decepcionante. De todos modos, me gustaría compartir con ustedes algunas de las lecciones que he aprendido en mis 27 años en el mundo.
  1. No hay que compararse con los demás. Ni física, ni mental, ni materialmente. Cada uno de nosotros es producto de sus decisiones y de lo que logró hacer con las circunstancias en que le tocó vivir. Compararse con los demás es siempre un esfuerzo en vano.
  2. La familia siempre es aquella que uno elige. Tómenlo de mí, que vengo de una situación familiar muy compleja. La verdadera familia y los verdaderos lazos familiares se dan con las personas con quienes uno decide rodearse en primer lugar.
  3. Los amigos vienen y se van. Nada es permanente y nuestro entorno va evolucionando a lo largo de la vida. En algún momento, todos deberemos aceptar que la mayoría de nuestros amigos serán circunstanciales y que muchos de ellos ya no estarán a nuestro lado luego de que dichas circunstancias cambien. No hay nada de malo con ello ni tampoco con atrevernos a modificar periódicamente nuestro círculo de amigos. Es la dinámica natural de las relaciones humanas.
  4. Hay que preservar tu individualidad y tu libertad individual. En un mundo cada día más colectivizado, donde cada vez se le da más importancia a lo “social” y a las “obligaciones” hacia los demás, de vez en cuando está bueno recordar que tu propio bienestar está por encima del de cualquier otra persona. El mejor bien que pueden hacerse los seres humanos es decirse mutuamente: “¡Déjenme en paz!”
  5. No hay que conformarse con poco. La mediocridad es una camisa de fuerza que nadie merece llevar. El mejor regalo que uno puede hacerse es esmerarse en perfeccionarse y llegar a ser la mejor versión posible de sí mismo.
  6. Se debe aprender a escuchar al cuerpo. Comer sano, hacer ejercicio –en lo posible-, y curar las enfermedades corporales son prioridades centrales. Dentro de poco me someteré a una cirugía leve y estoy más que aliviado de finalmente poder hacerlo. La propia salud está primero.
  7. Todo el mundo es reemplazable. Nunca te aferres a relaciones y situaciones tóxicas por miedo o incerteza. Siempre es bueno echar gente de tu vida si te está haciendo daño. Hay 7 mil millones de seres humanos en este planeta. Nadie es imprescindible. En serio.
  8. Las redes sociales son una bendición y una maldición. Amo vivir en una época donde podés mantener el contacto con todo el mundo al mismo tiempo y comunicarte en tan sólo un instante con el otro extremo del planeta. Es uno de los grandes placeres de nuestra era. Sin embargo, también es cierto que las redes sociales tienden a sacar lo peor de la gente. Poseen las mismas desventajas que la interacción social tradicional: a veces es mejor tomarse un descanso y alejarse durante un tiempo de los demás.
  9. El cambio es inevitable. Nosotros mismos, nuestra situación personal, nuestro entorno, nuestras mascotas y hasta nuestros gobiernos. Nada es para siempre. Madurar es aprender a asimilar este sencillo hecho de la existencia.
  10. Nunca es tarde para empezar de nuevo. Me tomó una buena cantidad de años aceptar esta realidad. Dentro de un año y medio regresaré a la facultad para iniciar desde cero una nueva carrera universitaria y reprogramar por entero mi vida profesional. Esperemos que todo salga bien. Nunca es tarde para empezar de nuevo.
  11. El dinero no lo es todo, pero es la principal herramienta emancipadora. Quienes no gozamos siempre de la posibilidad de acceder a TODO lo que deseábamos, somos muy conscientes de la importancia y el valor del dinero. Hay que saber apreciarlo tal y como se lo merece.
  12. La mente es tu propiedad más valiosa. A través de ella podemos incorporar e integrar el conocimiento, relacionarnos con lo que nos rodea y cambiar el mundo según nuestros intereses. Cultivarla con las mejores lecturas, la mejor información y darle siempre un uso pleno es lo que se necesita para el florecimiento personal. Jamás hay que descuidar la mente.
  13. Ser víctima es lo más cómodo que hay. Ahogarse en un mar de lágrimas por lamentos pasados, heridas recibidas y obstáculos en el camino es la manera más sencilla –y cómoda- de no hacerse cargo de la propia vida.
  14. 27+cosas+que+aprendi+con+27+años+rodrigo+eker
  15. La atención más importante es la destinada a uno mismo. Sea monetaria, educacional, de tiempo o de afectos, mientras más gestos positivos depositemos en nosotros mismos, más plenitud lograremos alcanzar. 
  16. Hay que atreverse a tomar riesgos. Esto es difícil para los latinoamericanos que hemos sido criados en el victimismo y la imposibilidad de salir adelante. Pero tomar riesgos, de todo tipo, es necesario para prosperar como individuo.
  17. La planificación es la única manera de lograr las cosas. Yo personalmente uso un Bullet Journal. Antes de eso, escribía en agendas. Hacer listas, organizar el tiempo, dividir tareas y anticipar proyectos es lo único que nos garantiza cumplir con las metas que nos hemos propuesto. Nunca subestimes el poder de la planificación.
  18. Hay dicha en las pequeñas cosas. Una charla con un amigo, un café al aire libre, una noche de silencio o un libro y una almohada. En las pequeñas cosas, hasta en el bullicio de los embotellamientos, se puede encontrar dicha y placer si se animan a buscarlo.
  19. El “buenismo” es uno de los mayores venenos que existen. En mi experiencia personal, los peores males los causan las personas que dicen tener buenas intenciones pero que, al mismo tiempo, no las han acompañado de conocimiento, investigación o un poquito de reflexión racional. Las buenas intenciones, por sí mismas, no llevan a ningún lado. Más de una vez terminan causando daño.
  20. Muchos de nuestros errores se deben a que sentimos mucho y pensamos poco. Vivimos en una cultura que premia a las emociones por encima de la razón. Importa “sentirnos” bien, “sentir” algo por los demás, “escuchar a las emociones”, hacerle caso a “tu instinto”. Este exceso de emocionalismo provoca que la gente actúe de manera impulsiva y no nos deja ver que, la mayoría de las veces, lo único que verdaderamente se necesitaba era pensar un poco más antes de actuar.
  21. Hay que invertir. En ahorros, en bienes, en amigos, en tiempo, en hobbies, en vos.
  22. El tiempo no cura las heridas, pero suele ponerlas en perspectiva. Es mentira que los dolores sanan con el paso del tiempo. Si son lo suficientemente profundos, estarán con nosotros para siempre. Lo que el tiempo hace es poner en perspectiva esas heridas en el inmenso contexto del resto de nuestras vidas. Y eso es lo que nos ayuda a estar mejor.
  23. No siempre es malo renunciar. Abandoné una carrera universitaria de ocho años cuando estaba cerca de terminarla. Puse fin a los proyectos musicales que estuve trabajando durante toda mi adolescencia. Dejé atrás muchos sueños y di vuelta la página innumerables veces. Si es la decisión correcta, no hay nada de malo con renunciar. A veces es exquisitamente liberador.
  24. No tenés por qué ser una única cosa. Soy músico, escritor, dibujante, diseñador, artista, pensador, apasionado por la ciencia política, interesado en la filosofía, cocinero, bloguero, booktuber y ferviente consumidor de chocolate. En el futuro quizás sea empresario, analista o consultor. Y ninguna de estas cosas me define por sí sola. Soy todas a la vez. Aprendé a abrazar la multiplicidad de facetas de tu personalidad.
  25. La gente más resentida es la menos capacitada para liderar. Huí de todo discurso político que busque dividir al mundo entre los “buenos” y los “malos” y te llame a joder a unos en nombre de los otros. También alejate de todos aquellos que te digan que debes curarte de tu “toxicidad” o que, por el mero hecho de existir, sos “opresivo”. La gente resentida con su propia existencia es la más peligrosa a la hora de liderar movimientos políticos, organizaciones de poder o, por entero, a un país. Y la Historia lo ha demostrado una y otra vez del modo más catastrófico.
  26. No existe tal cosa como el “talento innato”. Toda habilidad, interés, pasión y aptitud se adquiere a lo largo de la vida. Nadie nace con competencias gestadas en el útero. Todo se aprende y desarrolla en el tiempo con ayuda de mucha perseverancia. Tabula Rasa es lo que somos.
  27. Una ducha matutina y un poquito de perfume te llevarán muy lejos en la vida. Podría parecer trivial, pero aún me asombra la inmensa cantidad de gente en este mundo que descuida su higiene y cuidado personal. Tener una presentación impecable, todos los días de tu vida, te hará sobresalir –en el mejor sentido- del resto de los mortales.
  28. Hay que crearse las propias oportunidades. Nada en este mundo viene regalado. Nada sucede porque sí. Las oportunidades no son producto del azar ni de la “suerte que tuvimos”. Hay que perseguir constantemente lo que uno quiere y crearse sus propias oportunidades. Es la única manera de alcanzar el éxito.
Espero que les haya gustado :)
27+cosas+que+aprendi+con+27+años+rodrigo+eker

Quizás también te interese:

1 comentarios

  1. Rodrigo Tu lista es muy acertada. Aunque cuando dupliques tu edad actual reafirmaras o cambiaras muchas de sus puntos. No dudes considerar la posibilidad de cambiar absolutamente tu lista o modificar totalmente algunos de sus puntos. Si bien somos tabula rasa en 3 o 4 años de vida ya revelamos talentos y taras que nos enalteceran o nos hundirán el resto de la vida. Sin ser tremendista sino por fria experiencia: estate atento al ICEBERG, no todo esta en nuestras manos, te puedes cuidar la salud pero la tendencia a ciertas dolencias te van afectar (te lo dice alguien con dos infartos y un acv). Por mas mal que te vaya si eres sincero contigo mismo sabes internamente "Que la vidas es hermosa". Si te caes a pedazos literalmente al piso ten la templanza de levantarte aunque sea arañando, recuerda que en el 99% de los casos maña es otro dia. Disfruta mucho y considera la posibilidad de desprenderte de todo. Trata de no odiar ni de juzgar. Lee "if" de Kipling y no te lo creas mucho. A medida que envejezcas aunque sientas las diferencias con los jovenes, se comprensivo, no las atiendas, el contacto con ellos te ayudan a vivir y no me parece en cambio que sea bueno ceder a la tentacion(como a veces sucede) de sentarse a tomar mate hablando de como veias a los transformers o a Benny Hill o de el precio del pan cuando eras chico, todo esto te envejece mal. Tratar de hacer el menos mal posible y no estoy muy seguro de exista una cosa llamada "sentido de la vida". Abrazo

    ResponderEliminar