La muerte en Venecia / Mario y el mago

by - 23:45


   Una gran relectura que hice en medio de capítulos del infame Guerra y Paz de Tolstoi, que me sirvió como respiro en aquellos momentos en que sentí que quería asesinar a todos los rusos en un genocidio eslavo de proporciones magnicidas. Y no, no crean que leer a un autor alemán influyó en ese sentimiento. No sean prejuiciosos, perras.
   Thomas Mann es un gran genio y este dúo de novelas cortas una verdadera maravilla literaria.

   Mann es uno de esos autores que todos sabemos que existe, que todos hemos escuchado que es bueno (de hecho fue Premio Nobel de Literatura y uno de los más importantes autores del siglo XX), pero sin embargo pocos se atreven a aventurarse en sus oscuras aguas teñidas de simbolismo, con metáforas flotantes y una cristalina capa de prosa poética que nunca desiste en su intento de explicación filosófica/moral/intelectual del mundo terrenal que nos rodea. Hay algo con los alemanes y la racionalidad que viene desde épocas primitivas y que siempre es interesante destacar. Donde los franceses se pasan de gallardos y los italianos exceden en pasionales, los alemanes destilan cierto intelectualismo racional que es permeable tanto en las letras, como en la pintura, la música y la mayoría de las disciplinas.
    La primera novela corta es La Muerte en Venecia, una suerte de orgía intertextual de referencias y alusiones filosóficas. La trama tiene como protagonista al exitoso escritor cincuentón Gustav von Aschenbach (pronuncien ese nombre rápido muchas veces seguidas y, si se confunden, beban un trago de vodka). Este personaje es un alter ego de Gustav Mahler, cuya vida muestra ciertos paralelismos tanto con el carácter como con la tragedia del protagonista de Mann.
    El señor artista novelesco está de vacaciones en la ciudad de Venecia y se obsesiona con un jovencito menor de edad cuya belleza lo lleva en un espiral autodestructivo que desencadena... No. Si quieren saber qué desencadena, van a tener que leer el bendito libro. Así de simple.
   La obra se entretiene jugando con ambos aspectos de las tensiones humanas, lo "apolíneo" y lo "dionisíaco" (si nunca han estudiado nada de literatura griega antigua, simplemente asientan y hagan de cuenta que me entienden jajajaj A mí me martillaron la cabeza con esto en la facultad). Hay alusiones a Nietszche, Platón (El Banquete) y tantos otros textos que a Thomas Mann le resultaron interesantes para tomar como referencia en base al tema lúgubre de fondo.
   El desenvolvimiento de la historia es muy sutil (rasgo común en ambas novelas) y a veces el lector tiene que volver atrás y releer algunas cosas que se le pasaron por alto la primera vez para acabar de comprender la complejidad de las capas de símbolos y alegorías tan finamente entretejidas en el libro. Cada episodio, hasta el más mundano y simplista, tiene peso y relevancia a la hora de anunciar el desenlace de la historia.
   Es una historia curiosa, extraña y por momentos bizarrísima, dotada de un homoerotismo ambiguo y de una androginia latente.
   No se la recomiendo a todos pero, dado que es una de las piezas más trascendentes del siglo XX, no les hará daño pegarle una buena leída. Es un escrito que tiene mucho más enterrado en sus entrañas de lo que se ve a simple vista. Vale totalmente la pena.

   El simbolismo de Mario y el Mago, la segunda novela corta, es mucho más superficial y menos escondido. No por ello es menos trascendente. Es básicamente una larga y unificada metáfora de la tiranía de Mussolini en Italia. Tiene como protagonista al padre de una familia alemana que vacaciona en Italia y que, en una especie de plaza-restaurant al aire libre, presencia un espectáculo de magia por parte de un mago/prestidigitador con dotes totalitarias y controladoras que siembra el miedo entre su audiencia de europeos cosmopolitas. Cualquier parecido con il Duce es cualquier cosa menos coincidencia. La historia es sencillísima. El desenlace (sin hacer spoilers, sólo adelantaré que Mario representa al "hombre común") tiene un mensaje bastante optimista para un público contemporáneo que lentamente se dejaría guiar bajo la ceguera hacia lo que luego desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Mann adquiere, por lo tanto, un carácter profético.
    Es una pieza literaria, creo yo, de lectura obligada.

    En resumen, un librito que me gustó mucho, que valió definitivamente la pena releerlo y que lo recomiendo sin dudarlo dos veces. Le doy 4 de 5 estrellas.

    ¿Han leído estas dos obras? ¿Qué opinan de ellas?

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2 comentarios

  1. Hola Rodrigo, quiero felicitarte y decirte que este proyecto de tu blog y tu canal de youtube me han ayudado y estimulado a conocer más la literatura.

    En cuanto a "La muerte en Venecia", yo relacioné el momento de la muerte de Aschenbach con aquello que se leía sólo una página antes que se le decía a Fedón respecto a que para aspirar a lo espiritual, el artista debía de pasar por los sentidos. Es decir, en cuanto Aschenbach vio a Tadrio por última vez, dio su paso decisivo de lo físico a lo espiritual, se fundió en la belleza.

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    1. Muchas gracias! :) Me alegro mucho de que te hayan gustado mis reseñas. Muy interesante lo que me dices. Sé que Mann tomó como inspiración para Aschenbach la figura de Mahler, una de las personalidades más contradictorias de la Viena de su época. Saludos!!

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